Lo confieso

Lo confieso,
no siempre soy feliz.

Aunque vean que sonrío, no siempre quiero estar presentable, hay días en que te necesitas elemental y sin adornos, y tu alma solo precisa escuchar tu propia voz.

Hay otros días en los que te aterra saludar y oras implorando que el mirar al suelo te haga invisible, son días en que te elige la soledad o tal vez eres tu quien la elige a ella y la abrazas fuerte; Aquellos días en que hasta tu reflejo se niega a tropezarse con el espejo y

¡como cuesta sonreir!

Pero hay otros,
¡Ay! esos días brillantes que te masajean la esperanza, amanece y el sol baña de magia las aceras, todo se hermosea ante tus ojos, la gente se vuelve buena, los viejos trajes te vuelven a quedar y el cabello brilla compitiendo con tus ojos, esos días en los que por todo sonrío y

¡qué fácil se me hace!

Y sí, lo confieso, no siempre soy feliz aunque me vean sonreír

y lo que no me atrevo a confesar es…

…que casi siempre depende de usted.

 

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Magia y poesía

Sé de lugares donde la luz se cuela de forma diferente, aquella casa carecía de lujos, excepto por la manera como la luz de la mañana parecía elegir iluminar sólo algunas cosas;
En las paredes se reflejaban geométricos rayos dorados de luz repletos de partículas que danzaban al ritmo de una melodía divina que nadie más podía escuchar.

Hoy con café en una mano y un poemario en la otra, viene a mi mente, como en una fotografía en sepia, el recuerdo de aquella vieja casa de la tía, repleta de historias, recuerdos guardados ordenadamente, y cuentos antes de dormir, donde el sol besando mi mejilla a través del mosquitero le daba un toque mágico a mi despertar.

Allí, donde el café se endulzaba con miel,
el universo pareció haber preparado, cuidando cada detalle con minuciosa dedicación, un gran escenario para ese momento;
El patio sembrado de algodón, las tardes que olían a caimito y a peras y las hadas que según mi imaginación habitaban el lugar, fueron testigos de la primera vez que mis ojos tropezaron con la poesía.

Sólo hasta ahora preguntándole a mi memoria, cuando surgió mi amor por los versos, se precipitan estos recuerdos y por primera vez tengo conciencia del milagro ocurrido en aquellas vacaciones.
Hoy entendí que la luz que iluminaba el lugar era la mía, que no fue casualidad que ese libro sobresaliera del estante, que desde ese día en mi alma se encendió la magia
y que la magia empieza cuando la poesía te elige.

Nunca más volví, pero la poesía se vino conmigo.

Hoy es día de Fiesta

Hoy es día de fiesta, hoy el mundo celebra el amor y yo, aquí, sin usted y en silencio, celebro amarle;

No habrá rosas, ni vino, ni cartas, ni tarjetas,mi abrazo seguirá vacío, pero mi corazón estará lleno, de usted.

Hoy las estrellas me mirarán atentas, saben que volveré a hablarles de nosotros y volveré a contarles las mismas viejas historias.

Hoy es día de fiesta y le sonreiré a los recuerdos,tal vez me embriague de un poco de pasado imaginando sus besos;

Hoy le haré traer de vuelta en alguna vieja melodía y le encontraré en todas las canciones tristes, mientras saboreo cantando la sal de alguna lágrima.

Hoy creeré verle en la figura de alguien que cruza mi calle , giraré con nervios la cabeza al escuchar su voz en alguna voz ajena, seguramente hoy miraré el teléfono más que de costumbre

Y hoy al igual que cada día de cada uno de estos años de ausencia, usted, protagonizará mis pensamientos

Pero hoy es día de san Valentín

y en este día de fiesta, mientras el mundo celebra el amor

yo celebro amarle.

Las cosas que nunca le dije

Ahí estaba él, sonriente, despreocupado, sin sospechar siquiera con que fuerza estremecía mi mundo, con solo levantar su mirada hacia mí,

-y lo quise-

No supe explicarle cuánto lo amé                y es que el amor no se explica,         nunca imaginó cuantas canciones de amor sonaron en mi cabeza con su voz como melodía y sus palabras como letra.

-Y lo quise aún más-

Quise contarle del terremoto de pasiones que estremecía mi piel cuando accidentalmente me rozaba,                 quise decirle cómo se me oscurecía el mundo con su “hasta mañana”                  y cómo se volvía de insignificante el sol ante la luz su “buenos días”

-Lo juro, quise-

Quise amarlo para siempre                          y quise mil veces dejarlo de amar,     quise devolver el tiempo hasta sus brazos y también quise hacerlo eterno mientras estaba en ellos,  quise morir en su piel y renacer en un beso,

-Quise que fuéramos eternidad-

Fue tanto lo que lo quise                             que aunque al final se fue,                   nunca quise decirle adiós.

Leyendo aprendí que la poesía es un síntoma

Niña, ponte a leer! Todavía me parece escucharla mientras mi adolescente corazón buscaba anestesiarse con los únicos dos canales que emitía la televisión nacional en aquellos tiempos, para intentar olvidar mi primera desilusión amorosa; A regañadientes apagué la TV y sin importarme cuál, tomé el primer libro del estante de la sala, era de poesía.

De los hábitos más saludables que anímica, mental e intelectualmente puede adquirir el ser humano es la lectura, teniendo en cuenta que, aunque su principal beneficio sea estimular la imaginación, el real objetivo es permitirnos asimilar el contenido de un texto, y no importa si acariciamos o no un género literario, la vida diaria nos invita a leer todo el tiempo, llámese novelas, recetas, noticias, las indicaciones de un medicamento, una carta de amor o aquel maravilloso best seller que nos estimula las emociones, las sensaciones y los sentimientos que la realidad no incluyó en el guión de nuestra propia historia. Y fue justamente ese día buscando calmar los gritos de mamá y de paso silenciar aquel ruido, doloroso por cierto, que provocaba el desamor en mi cabeza, que tropecé con la lectura y no sé a ciencia cierta si mejoré o empeoré pero ahora les quiero contar lo que ese día aprendí leyendo.

Todo avanza, la ciencia, la tecnología, el universo y entre tanto desarrollo e impresionantes adelantosnadie ha podido inventar una cura para el amor y sus males.

El amor, esa bonita y dolorosa enfermedad que no tiene analgésico, tratamiento ni vacuna y de la que han muerto prematuramente tantas almas tristes, prisioneras de un cuerpo que se niega a morir con ellas, mientras se aferra a la esperanza de un milagro de resurrección llamado regreso.

Extrañar y esperar, ¿Lo han vivido? Pues narran las estadísticas que sigue doliendo igual hoy, que hace 300 años y que la esperanza no ha sido más que el respirador artificial que desde siempre ha mantenido al desahuciado amante conectado a la vida.

El amor ha afectado a tantos desde tiempos inmemoriales que casi logran pasar desapercibidos; a los que extrañan, a los que esperan, a los que aguantan, a los que se les detuvo el tiempo en unos ojos, a los que un beso les devolvió la vida y a los que en vida murieron de amor y aún siguen deambulando por ahí como fantasmas, a usted, a mí, jóvenes o viejos, nadie ha estado exento, no hay cura señores, están desahuciados y andan sueltos y aunque no lo crea es fácil reconocerlos, dicen que se les ha visto por ahí leyendo y escribiendo poesía.

Leyendo aprendí que la poesía es un síntoma.

                                                                              @NuevoPapel

Te regalo las mariposas

Te regalo las mariposas.

Y te regalo mi entereza;

Prometo, cuando todos celebren sonriendo, no llorar, sé que me golpeará tu ausencia, pero he estado ensayando un doble nudo en mi garganta y para todos sonreiré.

Te regalo mi voluntad;

Sabes que las fuerzas me fallarán y no encontraré, lejos de ti, una razón para levantarme pero prometo que haré           -con todo lo que se quebró dentro de mí- un par de muletas para sostenerme          y me verán en pie.

Te regalo mi silencio;

Llevo días convenciendo a mis excusas para no llamarte, ya he encerrado a mis motivos y le he cosido a mis argumentos una mordaza con los retazos de algunas promesas rotas que guardó crédula mi desgastada fe y esta vez tu nombre no escuchará mi voz.

Te regalo mi cordura;

Hoy, para ti me vestiré de realidad, ya no te pediré como deseo y al cerrar los ojos haré de cuenta que no sigues ahí;            y he plantado evidencias de “justa causa” para decirle a la esperanza que desde hoy está despedida.

Te regalo mi prudencia;

Juro que no volvere a hablar de ti con las estrellas y ya he prohibido a mis sueños que te traigan de madrugada.

Te regalo mi ausencia;

Sellaré con sumo cuidado todas las rendijas por donde mi recuerdo pueda colarse a perturbar tu indiferencia;

Te regalo mi esfuerzo;

Prometo trabajar muy duro para construir para ti mi olvido con la misma dedicación y entrega con la que alguna vez, te construí un amor.

Y solo porque sé que te gustaban, te regalo las mariposas.

@NuevoPapel

Otra vida más

Era él,

Frente a mí,

cómo cuando cierro mis ojos

Pero esta vez era real

El universo se detuvo

-¿Lo sintieron?-

fue cuando me beso

Lo había hecho tantas otras veces

miles tal vez,

no lo sé,

pero algo en mi alma

se estremeció a su contacto

-y temblé señores-

Cómo aquella noche,

cómo en aquel primer beso,

cómo cuando después de amarle

durante tantas vidas

me volvía a mirar en sus ojos

y me sentía en casa;

Ayer lo vi

y me besó

con los labios llenos de “te amo”

y se reconoció mío

y aunque se despidió,

sus besos le sumaron otra vida más

a este para siempre.